POLÍTICOS EN RED

El peligro del twitterescepticismo en comunicación política

Leo cada vez más en prensa digital y blogs artículos de opinión sobre lo inhóspito que se está volviendo Twitter y la urgencia de salirse lo antes posible: para algunos, porque no es más que un bar de borrachos, para otros, porque ya no es tendencia. También se alzan voces en el campo de la comunicación política que afirman que la tan citada conversación entre los ciudadanos y sus representantes no es más que un mito, o que Twitter no sirve para casi nada. Añádanse a la coctelera casos como el de Elena Valenciano, que abandonó la red de microblogging por amenazas a sus hijos, agítese bien y vean el resultado: lo más probable es que solo alcancen a ver la botella (¿del bar de borrachos?) medio vacía.

¿Salirse de Twitter es la única salida?

Desde que nació este blog, leo a menudo insultos y bromas de mal gusto de ciudadanos a políticos o incluso entre políticos, tanto en Facebook como en Twitter, por lo que puedo entender la decisión de Elena Valenciano: si uno recibe una agresión en una calle estrecha y mal iluminada de noche, lo más probable es que no quiera volver a pasar por allí. No obstante, quizás puede mantenerse en sus trece y volver a hacerlo tras un curso de defensa personal, en alusión a muchos cibernautas que consideran que la número 2 del PSOE podía haberse limitado a bloquear a los autores de las amenazas o incluso a denunciarles. Pero todos esos insultos o amenazas no hacen más ruido que los que muchas veces estos mismos políticos reciben en público, y no por eso dejan de dar mítines multitudinarios o de salir a la calle con su familia, y eso que una fiambrera, lanzada con puntería, debe de doler mucho más que un tuit:

Sin perder de vista las sabias advertencias de Mozorov para evitar caer en candores inútiles, no comparto ese “twitterescepticismo” que se va extendiendo en el terreno del márqueting político: parece que después de animar a nuestros representantes a pedir votos en las redes sociales ahora los quieran poner “a cubierto” porque creen que son más grandes los riesgos (para los políticos) que los beneficios. Y, por lo que leo a diario desde hace ya casi dos años, me atrevería a decir que muchos ciudadanos y políticos tampoco lo comparten. Decir que la culpa de todo es de Twitter, que muestra lo peor de nosotros, es eludir responsabilidades: si los ciudadanos nos insultan, pues contribuyamos a difundir las buenas prácticas en redes sociales; si se ríen de nuestras etiquetas, pues esforcémonos por mejorar nuestro trabajo.

Afortunadamente entre nuestros representantes surgen también voces a favor del uso de las redes sociales en política y de la necesidad de basar toda comunicación en el respeto mutuo. Por ejemplo, a raíz de la decisión de Valenciano de abandonar Twitter, tres diputados de la Asamblea de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), José Cepeda (PSOE) y Libertad Martínez (IU) elaboraron un manifiesto titulado “Por la libertad, el respeto y el diálogo en la Red”.

Otros, como González Pons, diputado por Valencia y Vicesecretario General del PP, defienden abiertamente en Twitter su derecho a permanecer en esta red social a pesar de las amenazas e insultos recibidos:

El País ha publicado recientemente un artículo sobre estos y otros malos tragos que los famosos pueden pasar en Twitter, y cómo denunciarlos (en una entrada del año pasado también explicamos en este blog cómo denunciar abusos o solicitar la cancelación de una cuenta en Twitter.)

Para los ciudadanos, Twitter sí es útil

De acuerdo: Twitter no es la panacea en comunicación política. No moviliza del todo, es arriesgado, la televisión llega a más personas… Pero ¿podemos olvidar por un momento los beneficios políticos y hablar de los de los ciudadanos, de los que no hablan ni los medios ni los asesores de comunicación? Desde el punto de vista del ciudadano, del que sigue a varios perfiles políticos para saber en qué andan, qué tienen previsto, etc. Twitter siempre es útil como un canal más; no es exhaustivo a la hora de ofrecer información pero la mayoría de las veces es más rápido, preciso y directo que otros. En estos dos años observando conversaciones entre políticos y ciudadanos en las redes sociales, he visto a gente pedir a políticos más información, a políticos enviando enlaces a su programa electoral, a gente conocer partidos nuevos, a partidos nuevos logrando una difusión imposible de conseguir en los medios tradicionales; veo también a senadores que envían cada mañana su agenda del día y a alcaldes que someten a votación asuntos municipales.

He de confesar que no puedo rebatir ninguna de las 7 leyes de hierro del Twitter político; es más, comparto especialmente la 4 (“talibanes” retuiteándose entre ellos hasta la extenuación). Pero sí puedo rebatir la segunda, pues ya no es cierto que en Twitter haya cuatro gatos ni que la política sea un tema minoritario. España cuenta con más de 5 millones de usuarios en esta red social y figura entre los 10 primeros puestos del ránquing mundial. Además, según el Twitteroscopio núm. 5 de Apple Tree Communications, en 2012 los temas estrella fueron la política, los movimientos sociales y la actualidad político-económica, desbancando a otros como los relacionados con famosos, que ocupan los primeros puestos en el ránquing mundial. El informe destaca iniciativas como Okupa el Congreso, que suman 19 de los 24 trending topics más destacados del año, el 80% de los temas más comentados en 2012.

Por supuesto que hablar de política no es lo mismo que hablar con los políticos, pero me costaría creer que todas estas personas que hablan de política en Twitter no siguen ya no a uno sino a varios perfiles políticos. Así que el resto de motivos no me parecen suficientes como para concluir que los políticos deban abandonar Twitter. ¿De verdad queremos que nuestros representantes vuelvan a hablarnos solamente desde la seguridad de los escenarios de las plazas de toros y los estadios olímpicos? (o de las pantallas de plasma). Ahora que tenemos un canal que nos permite hablarles de cerca, no queramos volverlos a alejar. “Es genial poderles enviar tus comentarios; que te contesten ya es un añadido”, dijo uno de los ciudadanos entrevistados en nuestro trabajo de campo sobre redes sociales en la campaña del 20-N. “Es lo más cerca que han estado nunca”, dijo otro. Pues eso.

4 comments for “El peligro del twitterescepticismo en comunicación política

  1. 28 de April de 2013 at 8:52 pm

    Discrepo en la observación que haces de Twitter como herramienta de conversación. Es, en mi opinión, una herramienta de titulares, de branding personal, de agitprop pero nunca de conversación.

    En cuanto al nivel de conversación de nuestra clase política siempre ha estado muy por debajo de las posibilidades (que no expectativas). La presencia de diferentes herramientas, tales como los weblogs, han permitido y permiten un nivel de razonamiento, pensamiento y conversación mucho más profundo. El problema es que se ha fomentado y se fomenta el microblogging como si fuese un todo en la Red (Facebook y Twitter) y en realidad son unas herramienta mas, (en eso si estoy de acuerdo contigo).

    En el pasado (2004 – 2007) tuvieron una gran oportunidad para agregarse, crear, comunicar en internet a través de los weblogs. No lo hicieron entonces ni lo hacen ahora. Aún así hay que remarcar algo, lamentablemente, dentro de las audiencias de este canal, la política, no es precisamente el más leído. Otra cosa es el malestar social existente (y con toda la razón por cierto) y la existencia de imposturas con respecto al “Yo Digital” que este tipo de herramientas proporcionan en formato anonimato, y así los individuos destapan toda la mala bilis que en la vida real, no se atreven a realizar por diversos motivos.

    Un saludo.

  2. Pingback: Bitacoras.com

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